Sols Música
Palau de la Música
Josep Colom
de J.S.Bach, Ravel i Beethoven
Benet Casablancas (La Vanguardia 24.11.07)
Un programa integrado por auténticas joyas del repertorio el ofrecido por Josep Colom, pianista excepcional y un artista de calado que vive una dorada madurez, aquel estadio, privativo de los más grandes, en que no parece interponerse distancia alguna entre el intérprete y la música, y donde la técnica y el artificio se diluyen para que aflore en toda su plenitud la emoción sugerida por cada obra.
Abrió la velada una luminosa Suite francesa de Bach, en versión tan alejada de rigores historicistas como del exceso emocional.
Colom cuidó con esmero su fraseo y articulaciones formales, resaltando en todo punto la direccionalidad armónica del discurso, iluminando las galerías y recovecos de sus polifonías, quedando para el recuerdo la serena expresividad de la Sarabande y una exultante Giga.
Músico de gran temperamento, entregado en cuerpo y alma a su oficio, Colom arriesga, sin que leves y ocasionales imprecisiones aminoraran ni un ápice la enorme carga de poesía que destilaron sus versiones. Feliz idea la de enlazar Bach con Ravel, unidos por su referencia estilizada a distintas danzas barrocas. Categorías como impresionismo o neoclasicismo no nos sirven para aprehender la belleza infinita e inasible de Le tombeau de Couperin. Ante esta y otras páginas del autor francés uno llega a pensar que al fin y al cabo quizá sí exista la perfección en música.
Un Colom en estado de gracia rubricó la velada con sendos bises de Schubert, Chopin y Bach recibidos con similar entusiasmo porun público entregado, quizá menos numeroso del que habría sido lógico esperar en esta ocasión. En cualquier caso, el de Josep Colom fue un gran concierto.
