Nadal amb Bach
Palau de la Música
Emma Kirkby, Peter Harvey, solistes. London Baroque.
de J.S.Bach
Jaume Radigales (La Vanguardia)
Tocar y escuchar a Bach es una experiencia sensorial. Un Bach íntimo como el de las cantatas BWV 57 y 58, pertenecientes al período posterior a la Navidad, contribuye aún más a ese recogimiento inherente a obras de corte netamente luterano.
Veladas como la del martes se agradecen, aunque no fuera de ensueño. En parte porque Emma Kirkby, la célebre soprano, de referencia en este repertorio, acusa ya el paso inexorable de una edad que no perdona. Ese timbre cristalino presenta algunas opacidades en el registro medio, y el volumen (que nunca ha sido marca de la casa) tiende a perder potencia. Aún así, la suya fué una vez más una lección de canto en lo que a gusto y estilo se refiere. Bien arropada por el barítono Peter Harvey, la interpretación vocal de las dos cantatas fue notable aunque no excelente.
El conjunto instrumental pudo lucirse en la adaptación del concierto en Mi mayor (originariamente para violín) en su transcripción para clave (BWV 1054) y en el que Terence Charlston dio empaque a sus pasajes, al lado de un grupo formidable capitaneado por Charles Medlam desde el violonchelo, sin olvidar los espléndidos pasajes para viola de Irmgard Schaler. El sonido fue pulcro, cuidado y matizado, aunque en general anduvieron algo despistados en la Trio sonata BWV 525 que abría la segunda parte, acaso por una afinación no del todo equilibrada en su conjunto.
