De l'aigua

Mi relación con el agua es de una amistad fiel y profunda. Más que una amistad es algo que forma parte de mi identidad -de la de todos, claro, porque nuestro cuerpo es un 70% agua- pero más allá de las afinidades fisiológicas, cada cual establece con el agua una relación personal. Yo ya estaba convencida de ello desde hace muchos años, pero un libro me ha confirmado buena parte de esta tesis: Mensajes del agua, de Masaru Emoto, un hombre que ha observado los cristales del agua helada de muchas partes del mundo, fuentes, manantiales, lagos, aguas del grifo; e incluso ha ido más allá del experimento, observando los cristales helados de las aguas sometidas a músicas diversas o a tonos de voz y palabras determinadas, amables o violentas.

Pues resulta que el agua es sensible a todos esos estímulos y en la forma de los cristales que luego se dan, muestra claramente cómo le afectan esas vibraciones. Las Variaciones Goldberg de Bach, dan como resultado unos cristales de hielo que son un puro encaje, mientras que la música heavy metal imposibilita la formación de cualquier cristal, el hielo queda como una masa caótica. Personalmente no me extraña, es más, me parece coherente que el agua refleje lo que hay alrededor, me extrañaría que no fuese así. Todo lo que se acerque a la armonía en el sentido literal de la palabra tiene efectos beneficiosos, todo lo que sea violencia, tiene efectos destructivos; parece una simpleza, pero si el agua refleja tal cosa de una manera tan clara, quiere decir que "nuestra agua", el 70% de "nuestro cuerpo", recibe lo mismo a todas horas.

La amabilidad no es solamente una cuestión de civilización y buenas costumbres, sino una pura necesidad de supervivencia. Además de tratar bien a nuestros semejantes y a todo lo demás, la amabilidad es un tratarse bien a uno mismo. Soy de la generación de antes de las lavadoras automáticas, por lo que he lavado a mano muchas piezas de ropa durante mi vida, y siempre el contacto con el agua me ha producido como una sensación de encuentro con alguien amistoso. Cada vez se hace más urgente una política del agua como el bien más preciado del planeta.


(Remei Margarit, La Vanguardia 19.01.08)

admin – 20 gener, 2008 – 20:13